La reivindicación del campesinado: punto clave para la paz y la soberanía alimentaria

El Jardín Botánico José Celestino Mutis fue escenario de reflexión y diálogo en torno a las dinámicas que envuelven dos temas de gran complejidad e importancia en nuestra sociedad: la alimentación y la paz.

El pasado 8 de noviembre de 2013 estuvieron presentes  en la mesa de diálogo diferentes representantes de gremios campesinos, fundaciones y de instituciones distritales ambientales, quienes hablaron alrededor de la protección de la Agro-biodiversidad y fortalecimiento de la seguridad alimentaria regional a partir de la declaración de una zona de reserva campesina en Sumapaz y la contribución a los procesos locales y regionales de paz desde la agroecología y el fortalecimiento de la soberanía alimentaria.

Toda sociedad debe partir de la premisa de que sus ciudadanos deben contar con alimentos suficientes, nutritivos y accesibles. Un reto que implica, principalmente, que los Estados reconozcan que la alimentación es un derecho y que para alcanzar la seguridad alimentaria: los alimentos deben ser producidos de forma sostenible y ecológica; las economías y mercados locales deben priorizarse; los campesinos y los agricultores familiares deben jugar un papel protagónico y las particularidades culturales deben respetarse. Asimismo, es necesario establecer nuevas relaciones sociales, libres de opresión y desigualdades entre hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones.

La soberanía alimentaria en nuestro país se ha visto afectada, en gran medida, por los acuerdos internacionales que inciden sobre la producción y comercialización de alimentos, así como las políticas agrarias que minimizan el papel de la pequeña agricultura. En ese sentido, el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), plantea un nuevo modelo de desarrollo agrícola con un enfoque agroecológico que reivindica el papel del campesinado y le apuesta a la soberanía alimentaria por medio de las reservas campesinas.

Para algunos de los expertos invitados al conversatorio, el enfoque ambientalista del POT es un gran acierto dado que el ordenamiento se da a través de la Estructura Ecológica Principal, tomando el agua como eje ordenador del territorio y estableciendo unos lazos sólidos con el sector rural.

Mauricio García, miembro de la Fundación SWISSAID y de la Red Semillas Libres de Colombia, afirmó que el enfoque de agricultura ecológica que propone el POT es revolucionario y debe estar acompañado de una visión investigativa y de desarrollo técnico. Para García “el trabajo con las semillas locales, explícito en el POT, le da preponderancia a trabajar con las bases del conocimiento local campesino.”

Para Jorge Sánchez, subdirector técnico del Jardín Botánico, “el POT es una buena oportunidad para que quienes hemos soñado con construir procesos ambientales, tengamos una herramienta administrativa y política que nos permita actuar”.

Una zona de reserva campesina en Sumapaz

Sobre el tema de la implementación de una zona de reserva campesina en Sumapaz, que estará listo antes de que termine el año, los expertos plantearon diversos puntos de vista que enriquecieron el diálogo y generaron espacios de reflexión.

Edgar Rey, representante de la Alcaldía de Sumapaz, aseguró que las zonas de reservas campesinas no son la “panacea” ni la solución a los problemas del campo, sino un intento por ver cómo se democratiza el uso, la tenencia y el derecho a la tierra.

Para Rey el tema agrario necesita cambios y transformaciones profundas en donde se les garantice el suelo y la tierra a los campesinos, donde tengan derecho al crédito, a la asistencia técnica, a participar en los procesos de mercado y cadenas productivas, así como acceso al conocimiento y la tecnología.

Por su parte, Jorge Sánchez ve la construcción de reservas campesinas como un paso fundamental y una reivindicación del papel del campesino. “El movimiento campesino tendrá que reflexionar en la relación entre ruralidad y campo. Tenemos una biodiversidad de especies. Podríamos tener en la mesa más de mil productos mejorando la capacidad nutricional, pero para eso falta el conocimiento, la investigación y hacer la ruptura del monocultivo como mecanismo productivo. Necesitamos que desde institutos como el Jardín Botánico y organizaciones sociales campesinas se conciba de otra manera la sociedad en la que estamos viviendo.”

Sobre este tema, Darío Fajardo, profesor e investigador de la Universidad Nacional y de la Universidad Externado de Colombia, señaló que esa figura de reserva campesina genera, en nuestro país, resistencia debido a que las actuales formas de desarrollo económico privilegian la mano de obra barata, desorganizada y aterrorizada y no se preocupan por proteger los recursos naturales.

Para Alexander Moreno, miembro de la Asociación Campesina de Sumapaz, las zonas de reserva campesina ayudan a ordenar el territorio desde una perspectiva comunitaria e institucional. Además, constituyen una alternativa al mercado de tierra para hacer reforma agraria y limitan la extensión de la propiedad.

El tema de la minería fue otro de los focos de reflexión, ante el cual Jorge Sánchez manifestó que “no tiene sentido seguir haciendo concesiones para las grandes multinacionales para que exploten oro. La minería contamina las aguas, destruye el suelo y se dañan las potencialidades de suelos productivos para generar alimentos… Más que oro necesitamos agua”.

Ver articulo original en el link siguiente: http://www.jbb.gov.co/jardin/index.php?option=com_content&view=article&id=553:&catid=11:slider&Itemid=300