Antecedentes y justificación

Desde hace más de cien años las mujeres del mundo vienen emprendiendo una serie de luchas políticas en torno a reivindicaciones económicas e ideológicas, teniendo como objetivos, eliminar las múltiples formas de violencia que se instituyeron hacia ellas, en el marco de la sociedad patriarcal y las prácticas culturales que contribuyen a reproducirla.

Las luchas de las mujeres por la igualdad se vienen dando desde el siglo XVIII durante el renacimiento tras el rechazo colectivo hacia las condiciones privilegiadas en que vivían los hombres, en detrimento de las oportunidades y derechos de las mujeres. Con el surgimiento de la ilustración en Francia, las luchas por la conquista del derecho a la equidad de género y la posibilidad de desarrollarse de manera autónoma e integral, vienen luego de que, tras la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, las mujeres fueran excluidas. Este primer momento, en el que las mujeres replicaron el documento denominado Los derechos de la mujer de la ciudadana, escrito por Olympe de Gouges, hecho que enmarca la denominada primera ola del feminismo. Pero sería Mery Wollstonecraft[1] quien a través de su texto denominado Vindicación de los derechos de la mujer, arguyera que las desigualdades entre hombres y mujeres no eran naturales sino culturales.

Luego apareció en Estados Unidos, un movimiento de mujeres que luchó por el derecho al voto: las sufraguistas. Surgen tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, al tomar conciencia sobre su desigualdad como mujeres, durante un evento antiesclavista que se celebraba en Londres en 1848, en el que a las mujeres no se les permitió participar. Tras casi medio siglo de acciones moderadas, las mujeres inglesas pasan a la acción y arrecian las protestas: bombas, pedreas y huelgas de hambre serán el método de lucha por la conquista de sus derechos civiles. Para 1918, las mujeres inglesas habían conquistado su derecho al voto, pero solo para las mayores de 30 años. Lo mismo ocurrirá en estados unidos en 1920, pero solo para las mujeres blancas, ya que el movimiento sufragista estaba constituido por mujeres burguesas blancas.

A partir de ese momento, se comienzan a extender las luchas y la conquista del derecho al voto para las mujeres en otros países del mundo. Estas condiciones provocan que, mujeres que viven otras realidades como las mujeres negras y/o pobres, comiencen a hacerse conscientes de que padecen otros tipos de exclusión, ya no solo de género sino por cuestiones raciales o económicas. 

Fue Sojourner Truth, una estadounidense negra que vivió a finales del siglo XVIII en New York, quién desde su condición de esclava, habló por primera vez de la doble exclusión que padecían algunas mujeres como ella: por negra y por mujer. También Flora Tristán, la socialista francesa de principios del siglo XIX, precursora del denominado feminismo socialista quien explicara que las mujeres obreras, padecen una doble represión: de clase y de género, afirmando por eso, que las mujeres eran las proletarias del proletariado.

De esta manera, comienzan a establecerse dos vertientes del feminismo: El feminismo liberal y el feminismo radical. El feminismo liberal tendrá como premisa la búsqueda de la igualdad, ya que se comprende el problema desde el punto de vista de la exclusión, por lo que las luchas y reivindicaciones apuntan a lograr cambios en la sociedad y adquirir derechos.

Por su parte, el feminismo radical, comprende el problema en términos de la opresión y la explotación, y ubica su origen en el patriarcado como sistema de dominación del hombre sobre la mujer que se produce en todos los ámbitos. El feminismo radical concibe que las mujeres del siglo XXI vayan cambiando la realidad de sus vidas día a día en búsqueda permanente de su liberación definitiva del sistema de poder que las oprime.

Las expresiones de estas dos vertientes han tenido su auge en los últimos años. Son este tipo de movimientos los abanderados en las luchas por reivindicar y replantear el papel de las mujeres en la sociedad contemporánea. 

 

Antecedentes nacionales

Al igual que en muchos otros países que adoptaron la democracia como forma de gobierno tras la abolición de las monarquías, Colombia inició el siglo XX sin que las mujeres hubiesen sido sujetas de derecho al voto. En los colegios femeninos se impartía una formación que apuntaba a enseñar a las niñas las labores de la casa.

María Rojas Tejada fue una de las pioneras del feminismo en Colombia. A principios del siglo XX, luego de graduarse como educadora, inicia  la educación de las mujeres. En 1914, en Yarumal (Antioquia) fundó un centro cultural femenino. Como fue mal visto, se trasladó a Medellín donde creó un colegio femenino que ofrecía una educación integral. Pero por el cerco social que el clero le tejió, se vio obligada a salir de la ciudad. De Manizales también sería desterrada para llegar a Pereira a fundar una escuela mixta y laica y a traducir artículos de feministas europeas y norteamericanas. Entre 1916 y 1918 publicó la revista Femeninas, explica Socorro Ramírez en el texto Las precursoras colombianas del feminismo. Estos hechos locales, podrían enmarcarse entre las acciones emprendidas en el marco general de la primera ola del feminismo mundial, que inició en los estados unidos a principios del siglo XX. La segunda ola del feminismo en Colombia estuvo marcada por la llegada al país de las ideas socialistas y comunistas a finales de los años 60 y a principios de los 70.

A pesar del crecimiento y el avance de las luchas feministas en el mundo, como la segunda y la tercera ola (el más reciente y actual momento de los movimientos feministas), en muchas regiones de Colombia, aún persisten con fuerza rasgos del machismo y de las violencias de la época colonial de principios del siglo XIX, casi idénticas a las que impulsaron las acciones que dieron origen a la primera ola del feminismo.

En Colombia, cada 28 minutos una mujer es víctima de violencia por su condición de género. Y aunque algunas mediciones muestran que se ha presentado una disminución en los casos de violencia hacia las mujeres, esta cifra no deja de ser alarmante.

 

 

[1] Filósofa inglesa, pionera del feminismo. Wollstonecraft escribió la Reivindicación de los Derechos de la Mujer.