• mayo 25, 2015
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EL AGUA ES UN ASUNTO DE GESTIÓN COMUNITARIA Y EMPODERAMIENTO SOCIAL Y POLÍTICO DE LOS PRODUCTORES CAMPESINOS

Cuando las comunidades leen su territorio, observan y son conscientes de dónde están parados, cómo es su relación con la tierra que habitan, se hace urgente que el reconocimiento implique una apropiación del espacio, la necesidad de protegerlo y crear una correspondencia sostenible con él. Parte del vínculo que se gesta es la planeación colectiva de un uso y manejo del territorio, donde se dé protección a los recursos que éste brinda.

Caminando por esta vía, las organizaciones de algunos municipios del Suroeste Antioqueño decidieron iniciar un ejercicio de planeación participativa: Caramanta, Pueblorrico y Fredonia, se pensaron cómo buscar soluciones sostenibles para el uso adecuado de uno de los recursos naturales más importantes: ¡el agua! Con el apoyo de la Fundación Suiza de Cooperación al Desarrollo –Swissaid, en alianza con la Fundación Aurelio Llano Posada, desde el año 2010 se vienen desarrollando estrategias en estos municipios para empoderar a las comunidades campesinas y sus asociaciones en la gestión del agua. Las organizaciones Asociación Agropecuaria de  Caramanta- Asap Caramanta , Asociación campesina Comunidad en Acción–ACCA (Pueblorrico) y Asociación Campesina Manos unidas tierras productivas (Fredonia), realizaron el reconocimiento de su territorio, considerando siempre el uso sostenible de los recursos naturales, la protección y recuperación colectiva, tanto del sistema biofísico como del patrimonio productivo, histórico y cultural: … “empezamos un proceso de reconocimiento del territorio, donde se identificaron entre los problemas con mayor debilidad el agua. Vimos entre otros, la gran necesidad que muchos acueductos no tenían tratamiento adecuado ni protección, caso que ocurre en la mayoría de las veredas del municipio”. (María Lirian Aguirre miembro del Comité Zonal de Alegrías en Caramanta) Hacia el año 2010 la Asociación Agropecuaria de  Caramanta- Asap Caramanta inició el ejercicio de planeación participativa, con 126 familias en nueve veredas y el corregimiento de Alegrías. La asociación realizó el reconocimiento del territorio en diferentes escalas de análisis: municipio, vereda y predios, identificando sus fuentes de agua, caracterizándolas, haciendo, de manera colectiva, los aislamientos, tomando muestras y realizando los análisis de calidad: … “empezamos a identificar los problemas que teníamos en el corregimiento de Alegrías y uno de ellos en el componente ambiental fue la desprotección de las aguas, empezamos a hacer unos diagnósticos en 9 veredas y el casco urbano de Alegrías. Encontramos 48 nacimientos, determinamos que cerca de 146 familias se beneficiaban de estos nacimientos, empezamos a reconocerlos, la mayoría desprotegidos, con paso de animales, presencia de residuos tóxicos y basuras; empezamos a aislarlos, luego hicimos los análisis de agua, encontrando que el 100% del agua de consumo no era potable”. “El comité Zonal sigue siendo el veedor del cuidado y protección de estos nacimientos, legalizamos a nombre de la comunidad los 8 acueductos ante Corantioquia y hay otros 7 que están en proceso”. (Iván Rincón, miembro del comité de promotores de Asap-Caramanta) El ejercicio de gestión comunitaria del agua realizada por estas organizaciones dio como resultados generales la caracterización y aislamiento de 200 nacimientos en 19 veredas de los tres municipios, donde se abastecen más de 600 familias; la siembra de más de 5000 estacones vivos y plantas formadoras de agua. Actualmente, 300 familias cuentan con filtros familiares de potabilización del agua para el consumo  y se han desarrollado campañas de limpieza y descontaminación de 150 fuentes, la comunidad se ha concientizado sobre la contaminación con residuos sólidos y el adecuado manejo de los mismos. Asimismo, se han mejorado los sistemas de captación y almacenamiento optimizando la distribución, de esta manera el agua alcanza para abastecer a más familias por más tiempo, y se tramitó la concesión de 11 acueductos comunitarios. Para mantener el monitoreo de  las fuentes de agua y el cuidado de la calidad de la misma, se establecieron comités ambientales en cada asociación. Estos comités están liderados por un grupo de 16 jóvenes, comprometidos y vinculados a las organizaciones, quienes a través de la investigación se han apropiado de los conocimientos técnicos necesarios para la recuperación, conservación y monitoreo. Así, los comités son un espacio de integración intergeneracional de incidencia propositiva en relación a propuestas que validen el derecho al acceso al agua potable. Como lo expresa Adiela Tobón, miembro del comité ambiental Asociación Campesina Comunidad en Acción de Pueblorrico: “Empezamos a reconocer nuestro territorio, vimos las grandes necesidades que teníamos: nos dimos cuenta que nuestros nacimientos estaban deforestados, llenos de basuras, no estaban aislados para protegerlos del paso de los animales; hemos caracterizado 46 nacimientos, con el comité ambiental hemos realizado el aislamiento, el seguimiento, y muestreo de la calidad del agua, donde hemos encontrado que las aguas están muy contaminadas. Los sistemas de captación eran deficientes, se utilizaban los tarros de la gasolina, de agroquímicos o del ACPM, los lavaban y los ponían para la captación, ahora son tanques bien construidos mejorando la calidad del agua”. “Hemos logrado la concesión de las aguas de los tres acueductos principales, con lo cual podemos apropiarnos más de nuestras fuentes, así cualquiera no puede venir a apropiarse del agua, con el problema ahora de la minería para nosotros es muy importante tener la concesión comunitaria”. (Adiela Tobón vicepresidenta de la ACCA, miembro del comité ambiental) Aparte del problema de la minería que menciona Adiela, el desafío actual también es involucrar a los dueños de las fuentes de agua como aliados para la conservación, a la vez que demandar mayor participación de los gobiernos locales para garantizar el derecho sobre el agua, lo que implicaría conformar a nivel nacional una veeduría ciudadana que monitoreé el grado de avance e implementación de acuerdos entre los gobiernos locales y las organizaciones de la sociedad civil en el acceso al agua como un derecho fundamental; por lo tanto establecer un enlace territorial entre las instituciones competentes a nivel nacional y regional frente al tema de agua.

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