• abril 18, 2014
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EXPERIENCIA DEL MERCADO CAMPESINO EN EL BARRIO LA JOYA, EL DIÁLOGO CAMPO – CIUDAD PARA EL BUEN VIVIR

Este mercado surge del proceso de diálogo campo-ciudad; es decir, el enlace de relaciones solidarias entre pobladores del campo de la región de Santander con habitantes de la ciudad de Bucaramanga.

Esta iniciativa de impulsar los mercados locales, inició con el Festival de Expresiones Rurales y Urbanas en el año 2010, y ha logrado desde allí mantener un mercado cada 15 días en este tradicional Barrio de La Joya. Los campesinos y campesinas cada segundo domingo, bajan de sus veredas con alimentos frescos de frutas y hortalizas, así como otros productos como huevos, pollo criollo, pescado, café, tortas, bebidas de maíz, miel, chocolate y plantas medicinales, entre otros.

El mercado beneficia a un grupo de 30 familias rurales, que anteriormente no tenían la posibilidad de acceso a un mercado propio sin intermediación en la ciudad. Algunas venden productos de una familia vecina o de otros socios de la comunidad; y cuando hay eventos grandes, acuden productores de otras regiones como del páramo de Santurbán y de la Provincia de García Rovira. El mercado significa la venta a precios más justos y la generación de ingresos adicionales, con un promedio de 100 mil a 350 mil pesos colombianos por familia el día del mercado.

La cooperación de Swissaid-Colombia ha sido fundamental en muchos aspectos. Inicialmente, a través de la diversificación de siembras con las comunidades campesinas y el mejoramiento de varias microempresas familiares para el procesamiento de productos con un valor agregado. Y luego en esta segunda fase, con el mejoramiento de la presentación, organización e identidad del sitio de mercadeo en el barrio, particularmente  con la instalación de carpas, stands para los productos y pendones de publicidad; así como reuniones para afianzar aliados y criterios comunes de mercadeo entre la población rural y urbana.

Establecer y mantener este mercado, ha sido un trabajo arduo durante más de tres años; no obstante, los frutos son más que evidentes. Isolina Niño de la asociación de mujeres campesinas de Lebrija – Ammucale, destaca la importancia de tener un espacio propio de mercadeo: “para nosotros en el campo ha sido la mejor experiencia, hemos encontrado apoyo en los habitantes del Barrio La joya que han visto nuestro esfuerzo y la forma de traer productos limpios y poder comercializar directamente y sin intermediarios”.

El mercado tiene un reconocimiento por un público diverso en la comunidad urbana y abre las puertas a la compra solidaria de productos campesinos que incluye una valoración de otros aspectos ambientales, sociales y de género. Fernando Salazar, de la asociación Asomaklenke ubicada en el bosque andino de La Judía, resalta que: “las familias se articulan al mercado, no sólo para cultivar alimentos, sino también para preservar la naturaleza, el patrimonio, los usos populares y las semillas, que nuestra biodiversidad nos provee”.

Ver los siguientes links de video-clips:

– El mercado de La Joya – IV Festival de Expresiones Rurales y Urbanas:

– El mercado del Buen Vivir:

 
Artículo escrito por: Fundaexpresión – Santander

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