El reconocimiento internacional a la Divina locura de las mujeres rurales de ASOMUC

“Yo llegaba de trabajar, cuando a mi correo, llegó el mensaje, pues no lo entendía muy bien porque estaba todo en inglés, pero sí algunas palabras que pude comprender, y pues me sentí feliz, dije: ¡Salimos entre las ganadoras!”

 

 

Quizá ese día cuando se levantó, escuchó el cantar de los pájaros al amanecer. Hizo sus labores en la casa como madre y esposa y se fue a trabajar en la huerta. Quizá ese día Isabel no imaginaba cómo iba a terminar el día cuando llegara de trabajar y mirara su correo electrónico.

 

“Yo llegaba de trabajar, cuando a mi correo, llegó el mensaje, pues no lo entendía muy bien porque estaba todo en inglés, pero sí algunas palabras que pude comprender, y pues me sentí feliz, dije: ¡Salimos entre las ganadoras!”

 

Esas fueron las palabras de Maria Isabel Ramirez, presidenta de ASOMUC, (Asociación Mujeres Campesinas Proactivas de Aquitania), cuando supo que el pasado 15 de octubre de 2018, la Asociación recibió el premio que anualmente entrega la organización WWSF - Fundación Cumbre Mundial de la Mujer, una ONG Suiza, atribuido a mujeres y grupos de mujeres que manifiestan una creatividad o valor excepcionales en sus esfuerzos para mejorar la calidad de vida en medio rural.

 

En el 2010 desde un deseo por reivindicar los derechos de las mujeres rurales nació la Asociación de mujeres proactivas de Aquitania: ASOMUC. Creada con apoyo de la Fundación Swissaid Colombia, con el objetivo de fortalecer a las mujeres campesinas de Aquitania, en cuanto a seguridad alimentaria, a través de asesoría técnica en producción agrícola y pecuaria; además de un acompañamiento social.[1]

 

Aquitania es un municipio de Boyacá que bordea el turístico Lago de Tota, sus tierras están cobijadas por extensiones de monocultivo de cebolla, en especial cebolla larga, que aromatiza para el turista y residente el municipio. La cebolla se ha apoderado de los predios de cultivo, sin dar la posibilidad a otros cultivos y diversificar. Además la cantidad de fertilizantes y pesticidas que requiere ha repercutido en un impacto negativo en el lago.

 

Al empezar todo fue una odisea, ya que no es desconocido por nadie que nuestro municipio tiene una economía fundamentada en el cultivo de cebolla larga, por lo que, nuestro proyecto, parecía una locura, ya que, en muchos de los casos, las asociadas no contábamos con el espacio para sembrar nuestros productos y tuvimos que ser perseverantes para lograr que entre los cultivos de cebolla se nos abriera un espacio. Con la ayuda de SWISSAID, logramos ampliar nuestro espacio para el cultivo, a cada asociada se le adecúo un invernadero y empezamos a hacer de la alimentación sana y la agricultura orgánica nuestra principal motivación.”[2]

 

Los retos para ASOMUC fueron de diversas índoles, desde lograr un espacio en las huertas y parcelas de Aquitania para las hortalizas, hasta ser reconocidas por sus esposos como pares, tanto así que aquella odisea que emprendieron decidieron llamarla Divina locura: “Divina locura porque a través de esta iniciativa, somos mujeres más conscientes, mujeres que hemos aprendido a valorar la riqueza del suelo y del campo, mujeres que a través de nuestros cultivos hemos aprendido a luchar para buscar el bienestar de nuestras familias y de nuestra comunidad, mujeres que hemos aprendido a creer en que los sueños se pueden cumplir. Divina locura, aquella de sembrar productos sanos que nos han abierto las puertas hacia un mundo de oportunidades en el que hoy, deseamos mantenernos unidas en la búsqueda de nuevos retos que nos permitan cumplir el sueño de Aquitania más responsable con el cuidado de los recursos naturales y con el tejido social”[3] 

 

El Reconocimiento internacional WWSF

Sin palabras quedaron las mujeres después de buscar ayuda para traducir del inglés el correo que les decía que habían quedado entre las diez ganadoras, que recibirían un reconocimiento a nivel mundial, junto a otras colegas de Asia, África y América. Este premio es la recompensa de muchos años labrando la huerta, abriendo surcos entre su comunidad, para darle espacio a otras posibilidades de desarrollo, que ha traído sus frutos de comercialización de sus productos y reconocerse hoy como mujeres empoderadas, quienes son acompañadas por sus esposos desde la equidad.

 

Isabel dice que el premio “es una meta que acabo de cumplir, en nombre de mis asociadas, sacarlas adelante y seguir contribuyendo con el medio ambiente. Como mujer, para dejar al menos en este mundo un reconocimiento de qué hice, una enseñanza para mis hijos y para que muchas mujeres se unan, que sí podemos sacar muchas metas adelante, empezando por cultivar limpio y contribuyendo con nuestro medio ambiente.”

 

El 20 de octubre de 2018 las mujeres se reunieron y celebraron el reconocimiento en compañía de las familias de las asociadas, personas que estuvieron desde el comienzo en el proceso o que motivaron la conformación de la Asociación y la administración municipal.

 

Ese día se creó el Premio a la Divina Locura de la Mujer Rural Aquitanense, que será entregado año tras año por parte de ASOMUC el 15 de octubre, día internacional de la Mujer Rural. Este reconocimiento es una apuesta de la asociación para motivar a otras mujeres, y que su trabajo y dedicación en el desarrollo del campo sea reconocida.  

 

“Realmente en Aquitania somos las primeras que tuvimos un reconocimiento, por eso ojalá año tras año se celebre, se conmemore esta fecha del 15 de octubre, que es el día internacional de la mujer rural, para que muchas mujeres se unan y después de nosotras haya muchas más mujeres que puedan decir sí, como lo dije el día de hoy, sí hay otras cosas para vivir, si hay un nuevo mundo, ¡Estoy Feliz!”

 

Maria Isabel.

Escrito por: Sara Rios Pérez

[1] Discurso de la presidenta de ASOMUC en la entrega del reconocimiento. 

[2] Ibid.

[3] Ibid.