Soy un emprendedor rural

“Mi nombre es Nadin Antonio Hernández Quintero, tengo 22 años, nací en la vereda Bomba en el municipio de San Antonio de Palmito. Me dedico a la cría y comercialización de carneros y a apoyar a mis padres en las actividades agropecuarias de la finca. Crecí en una familia numerosa de 15 hermanos. A mediados del año 2015 inicié mi proyecto con seis carneros que me regaló mi papá como remuneración por el trabajo que realizaba en la finca de su propiedad, con el capital semilla que recibí de un proyecto con SWISSAID obtuve los insumos para mejorar el abastecimiento de agua para los animales."

 

"Quiero contarles que, antes de tener los carneros, me fui a vivir a Bogotá, tomé la decisión ya que debía aportar con los gastos del hogar a mis padres. Allí trabajé en una fábrica de zapatos, dejé mis carneros a cargo de mi padre, pues no eran muchos y aun no me generaran ingresos para ayudar en mi casa. Desplazarme a Bogotá fue muy difícil, el clima, no conocer a nadie, el costo de vida era muy alto y los ingresos muy bajos, lo que ganaba trabajando solo me alcanzaba para sobrevivir. Luego de un año de estar fuera de mi pueblo, decidí regresar y retomar mi negocio. Mis ahorros los invertí en los carneros.

Realicé un curso de manejo de ovinos en la Institución educativa técnica agropecuaria de Cerro Vidales, donde me gradué de bachillerato en el año 2016. Con el apoyo de SWISSAID y Microempresas Colombia, inicié con las asesorías que me enseñaban cómo administrar el negocio, producir el alimento, la reproducción y la cría, además de compartir intercambios de experiencias exitosas en ferias y encuentros en mi región. Cuando inicié el negocio yo aún estaba en el colegio y mis padres fueron un apoyo fundamental para poder sostener los animales. Ahora invierto un porcentaje de las ventas de los carneros para comprar parte de su alimentación, lo demás lo obtengo de la finca.

 

Gracias a SWISSAID hoy he aprendido a llevar los costos de mi negocio, a utilizar las ganancias distribuyéndolas en cuentas separadas para los gastos de mi emprendimiento, aporto a mi casa, tengo para mis gastos personales y ahorro mensualmente. Yo veo muy prometedor este negocio, ya que cada vez hay más compradores y su carne es muy apetecida en Colombia y fuera del país. Soy consiente de que, para lograr mayores resultados, debo trabajar en un producto de buena calidad. Antes mi padre era el que se encargaba de comprar y vender los animales, pues yo era muy tímido, ahora he mejorado mis habilidades sociales para gestionar y comercializar, además estoy gestionando recursos para invertir en mi negocio. He mejorado mi pie de cría, actualmente tengo 44 carneros y estoy mirando otras alternativas para fortalecer mi negocio a través de otros proyectos. La cría de carneros cambió mi vida y mejoró en un 80 % la situación económica de mi familia, he tenido dificultades por el verano, pero con los conocimientos adquiridos he aprendido mucho y lo he puesto en práctica.

 

Mi sueño es poder expandir mi negocio, tener unos establos más tecnificados que me permitan ofrecer animales de mejor calidad, estudiar, tener mi propia casa y tierra donde pueda tener mi negocio mejor organizado.

 

Quiero decirles a los jóvenes como yo, que crean en el campo, aquí hay muchas oportunidades, no se vayan a otros lugares, menos a la ciudad a pasar dificultades. En el campo, por muy difícil que sea, tenemos que comer y nosotros conocemos nuestra tierra, hemos crecido aquí. Crean en ustedes, porque todos tenemos las mismas posibilidades para aprender y salir adelante y estos proyectos nos ayudan mucho, por eso debemos aprovecharlos.”