Relatos sobre la experiencia vainilla “Aroma Chocó” en Bahía Solano

En Bahía Solano Chocó, en la costa norte del pacífico colombiano, entre el inmenso océano, las estribaciones montañosas y la exuberante selva tropical, se encuentra el corregimiento de El Valle. En ese lugar, acompañada por la inquieta lluvia y la musicalidad propia de las aguas, habita una comunidad negra que desde una autoridad étnico territorial busca proteger los derechos de la propiedad colectiva y mantener viva la voz de los ancestros en sus territorios. Para esta comunidad, el territorio es fuente de fuerza, equilibrio y armonía, es el lugar en el que las prácticas y las voces contienen saberes históricos que dan sentido a un complejo ecosistema ecológico y cultural donde el arraigo es eje del buen vivir.

En el pacífico se siente el vigor de la naturaleza mientras hombres y mujeres se acomodan con pericia en sus canoas para deslizarse por una red de ríos que constituyen el eje de las relaciones y el espacio común, un sistema natural que conecta el territorio y acompaña las historias que hilvanan la memoria y la identidad de un pueblo. Alrededor de esas aguas que favorecen la biodiversidad, en las parcelas cultivadas con respeto y en la selva, crece la vida y se alimenta la existencia de la gente negra. Allí, en lo más íntimo de la naturaleza, florece desde tiempos inmemoriales, la vainilla silvestre que deleita el olfato y la mirada con el aroma de sus frutos y la belleza de sus orquídeas. Es una planta atractiva, es el aroma del Chocó, se sabe que los mayores “guardaban el Bejuquillo en motetes, en los baúles para aromatizar la ropa y los indígenas que la nombraron Inkera, la usaban para atraer amores”.

Desde el año 2016, integrantes de los consejos El Cedro y Río Valle, organizaron mingas y acompañados por Swissaid, comenzaron un proceso de exploración que se denominó “la ruta de la vainilla” para identificar y caracterizar las variedades de la región. En esa travesía lograron constatar que el municipio de Bahía Solano es uno de los lugares con mayor diversidad de Vainillas aromáticas en el país. A partir de esa experiencia se despertó en la comunidad un interés genuino por aprender a cultivarla, se revalorizó la planta y se dimensionó su potencial agroforestal, sus beneficios medioambientales y sus posibles aportes a las economías familiares.

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Fotos: Luis A. Guzmán