• marzo 16, 2015
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“HABLAR DE PAZ IMPLICA DESMONTAR LOS PARADIGMAS DE GÉNERO”: JAVIER OMAR RUIZ ARROYAVE

El II Congreso Internacional Edificar la Paz en el siglo XXI, impulsado por la Universidad de La Salle, y con el que la academia busca explorar caminos para facilitar el diálogo en la sociedad, se realizó la semana pasada en la ciudad de Bogotá. Los expertos trabajaron en cinco temas que son repensando democracias, memoria histórica, nueva ruralidad, cultura de la paz y mujeres y paz.

Justamente a raíz de este último, PUBLIMETRO habló en exclusiva con Javier Omar Ruiz Arroyave, representante del Colectivo Hombres y Masculinidades. En un país claramente machista, la mirada de un hombre que defiende el derecho de los hombres a llorar en público, a declararse confundido o a confesar que necesita caricias y afecto, se hace pertinente.

¿Por qué es importante desarrollar nuevas masculinidades en el marco del actual proceso de paz y de un eventual postconflicto armado en Colombia?

La guerra que hemos venido padeciendo ha estado asentada, entre otras variables, en lógicas guerreristas y patriarcales de la masculinidad. Las razones por las cuales se ha hecho la guerra no han sido de género/masculinidad, pero sí han alimentado la manera como se ha llevado a cabo. No es accidental que la mayoría de quienes hacen la guerra, sean hombres, como tampoco que lo sean quienes han cometido las atrocidades que conocemos. Hablar de paz implica desmontar los paradigmas de género (masculinidad y feminidad)   que han sido plataforma para la guerra. Hay que “desmovilizar” los soportes de masculinidad que han justificado la barbarie. En las mesas para la paz, debe llevarse a debate también al patriarcado. Pensar el postconflicto en línea de favorecer nuevos y más justos ordenamientos sociales, implica que éstos se piensen tanto desde los derechos de las mujeres, como desde unas masculinidades liberadoras.

¿Es difícil convencer a un hombre de la importancia de expresar sus emociones y desmontar esa idea erróneas de que sensibilidad es igual a debilidad?

En el trabajo que adelantamos desde el Colectivo Hombres y Masculinidades, hemos ido construyendo una metodología que ha facilitado que los hombres encuentren que cambiando y haciendo la diferencia, ganan en calidad humana. Trabajamos por ejemplo, a partir de la pregunta: ¿si tu hija se casa con un hombre como tú, irá a ser feliz? Entonces los hombres repasan sus ideas de hombría, miran sus emociones, y le apuestan a procesos de transformación personal, familiar y social.

¿Por qué aceptó participar en el eje temático mujeres y paz?

Por dos razones: porque muchos hombres y en particular quienes trabajamos críticamente nuestras masculinidades, acompañamos las reivindicaciones de las mujeres frente a la paz. Y de otro lado, porque consideramos necesario incorporar en estas reflexiones, lo que las propuestas de nuevas masculinidades o masculinidades liberadoras como prefiero llamarlas, tienen qué decir al respecto de una   sociedad que también con hombres nuevos, apuesta a la paz.

¿Cuál es el mensaje que usted desea enviar al participar en el Congreso?

Que en este proceso de pensar mejores ordenamientos sociales de cara a la paz, se incluyan políticas para el replanteamiento del sistema patriarcal o machista de género, y en particular, de las lógicas masculinas guerreristas que han venido dando soporte a las violencias sociales y políticas.

¿Cómo ha sido la experiencia de ser junto a Carlos Beristain, ustedes son los únicos hombres en el eje temático mujeres y paz?

Ha sido grato encontrar reconocimiento para hombres como nosotros que estamos trabajando por unas masculinidades alternativas a las machistas. Es interesante que seamos tenidos en cuenta para llevar al debate nacional, la urgencia de trabajar políticas que replanteen los paradigmas patriarcales de la masculinidad.

¿Cómo explicar al público eso de las nuevas masculinidades?

Son aquellas maneras de pensar y de actuar los hombres, diferentes a las maneras machistas o patriarcales. Estas serían cuando somos respetuosos de los derechos de las mujeres, y eliminamos de nuestras vidas, prácticas maltratantes y violentas tanto en la crianza, como en las relaciones de pareja, la vida social y en las relaciones con la naturaleza. También cuando nos atrevemos a ser expresivos emocionales y afectivos, a cuidar nuestro cuerpo y el de los/as demás, cuando hacemos cotidiana una ética del cuidado y una cultura de paz. Estas mejores prácticas nos llevan a liberarnos de los mandatos patriarcales, y por eso muchos preferimos hablar de masculinidades liberadoras.

¿Podría darnos tres ejemplos concretos de escenarios que le permita, por ejemplo, a las madres de familia, educar a sus hijos aplicando las nuevas masculinidades?

Podrían ser: vinculándolos, desde una ética del cuidado, a las responsabilidades domésticas; comprometiéndolos en prácticas cotidianas de respeto y defensa de los derechos de las mujeres (nada de violencias de género en ninguna de sus modalidades), y   afirmando en ellos, actitudes y prácticas favorables a la solidaridad, la ternura, la expresividad emocional, y al respeto amoroso a la diversidad humana.

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