El cambio climático constituye una amenaza para la producción agrícola debido a que el crecimiento y estabilidad de los cultivos depende de factores esenciales como precipitación y temperatura. Cuando estos dos aspectos se ven alterados ponen en riesgo su crecimiento y con ello la alimentación de millones de personas, especialmente de comunidades rurales, que bajo economías de subsistencia son más vulnerables y se ven más expuestas a las inclemencias del clima.

El panorama se ve desalentador, sin embargo, vale la pena reconocer las estrategias que comunidades campesinas, integrantes del proyecto “Montañas Vivas” de Boyacá y “Los Palmitos” de Sucre tienen para minimizar los impactos del cambio climático y las perdidas en sus cosechas. En estas comunidades, donde predomina la participación de mujeres, sobresalen las capacitaciones teórico-prácticas e intercambios sobre el monitoreo del clima, con el objetivo de fortalecer la toma de decisiones de familias campesinas sobre la planificación de las siembras, la preparación eficaz para prevenir, asimilar y responder a los cambios climáticos que pueden ser de corto o largo alcance y manifestarse como heladas, lluvias torrenciales o sequías.

Los datos climáticos recolectados en el marco de estos proyectos han sido útiles para interpretar los efectos del cambio climático, generar conciencia sobre la necesidad de establecer acciones de mitigación y hacer gestión para disminuir factores de riesgo. Aunque ha sido corto el tiempo de recolección y análisis de comportamiento del clima, los primeros resultados han generado información valiosa para cumplir los objetivos de planificación y prevención del riesgo ante los eventos drásticos del clima. Lo más importante es que la información recolectada puede ser replicable y aprovechada por la comunidad y las instituciones de manera factible.

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