30 mujeres víctimas del conflicto han reconstruido en su comunidad un entotorno comunitario sostenible a partir de la siembra de hortalizas en sus patios, son guardadoras de semillas y comprometidas con la recuperación de sus semillas de hortalizas para no depender de la compra externa; han instalado un sistema de acueducto comunitario llevando el agua a todas las familias del corregimiento, cuidan su represa evitando la contaminación de la principal fuente de agua de la comunidad; ahora van a replicar su experiencia con sus corregimientos vecinos, y lo más importante están finalizando un espacio de diálogo comunitario para identificar los desafíos en su territorio y llegar a acuerdos para acciones conjuntas y apostarle a cambios en el municipio, especialmente con necesidades como el acceso al agua y lograr una producción agroecológica.
«Para hablar de Paz, se debe transformar las condiciones del campo»
